Claudia Concepción
Aguirre Salazar
Elaborar un esquema sobre los pasos que siguió
Sherlock Holmes para llegar a las conclusiones que expuso
Estudio en
escarlata
El misterio del
jardín de lauriston.
Es una equivocación
garrafal el sentar teorías antes
de disponer de todos los elementos de juicio.
·
LLEGO A ESTE LUGAR CON SU VICTIMA EN
UN COCHE DE 4 RUEDAS, DEL QUE TIRABA UN CABALLO CALZADO CON TRES HERRADURAS
VIEJAS Y UNA NUEVA EN SU PATA DERECHA DDELANTERA: Lo primero en que me fijé al
llegar allí fue que un coche había marcado dos surcos con sus ruedas cerca del
bordillo de la acera. Ahora bien: hasta la pasada noche, y desde hacía una
semana no había llovido, de manera que las ruedas que dejaron una huella tan
profunda, necesariamente estuvieron allí durante la noche. También descubrí las
huellas de los cascos del caballo; el dibujo de una de ellas estaba marcado con
mayor nitidez que el perfil de los otros tres, lo que era una indicación de que
se trataba de una herradura nueva. Supuesto que el coche encontrábase allí
después de que empezó a llover y que no estuvo en ningún momento durante la
mañana, en lo cual tengo la palabra de Gregson, se deduce que no tuvo más
remedio que estar allí durante la noche; por consiguiente, ese coche llevó a
los dos individuos a la casa.
·
ESE HOMBRE TENÍA MÁS DE 6 PIES DE
ESTATURA: en nueve casos de diez puede deducirse la estatura de un hombre por
la largura de sus pasos. Pude ver la anchura de los pasos de este hombre tanto
en la arcilla de fuera de la casa como en la capa de polvo del interior. Fuera
de esto, dispuse de un medio de comprobar mi cálculo. Cuando una persona
escribe en una pared, instintivamente lo hace a la altura, más o menos del
nivel de sus ojos. Pues bien: aquel escrito estaba a un poquito más de seis
pies del suelo.
·
ES JOVEN: cuando un hombre es capaz de
dar pasos de cuatro pies y medio sin el menor esfuerzo no es posible que haya
entrado en la edad de la madurez y el agotamiento. De esa anchura era un charco
que había en el camino del jardín y que ese hombre había, sin duda alguna, pasado
de una zancada. Las botas de charol habían bordeado el charco, y las de puntera
cuadrada habían pasado por encima.
·
UÑAS LARGAS EN LOS DEDOS DE SU MANO
DERECHA: —La escritura de la pared se hizo con el dedo índice empapado de
sangre. Mi lente de aumento me permitió descubrir que al hacerlo había
resultado el revoco ligeramente arañado, lo que no habría ocurrido si la uña de
aquel hombre hubiese estado recortada.
·
FUMABA UN CIGARRO DE TRICHINOPOLY: Recogí
algunas cenizas esparcidas por el suelo. Eran de color negro y formando
escamillas; es decir, se trataba de cenizas que sólo deja un cigarro de
Trichinopoly. He realizado un estudio especial acerca de la ceniza de los
cigarros. A decir verdad, tengo escrita una monografía acerca de este tema. Me
envanezco de poder distinguir de una ojeada la ceniza de cualquier marca de
cigarros o de tabaco.
·
EL DE LAS BOTAS DE CHAROL Y EL DE LAS
PUNTERAS CUADRADAS LLEGARON EN EL MISMO COCHE DE ALQUILER Y AVANZARON POR EL
SENDERO JUNTOS DE LA MANERA MÁS AMISTOSA, AGARRADOS DEL BRAZO CON TODA
POSIBILIDAD UNA VEZ DENTRO SE PASEARON POR LA HABITACIÓN; MEJOR DICHO, EL DE
LAS BOTAS DE CHAROL PERMANECIÓ EN UN LUGAR, MIENTRAS EL DE LAS PUNTERAS
CUADRADAS IBA Y VENÍA POR EL CUARTO: Todo esto lo pude leer en la capa de
polvo, y pude leer también que a medida que se paseaba iba también excitándose
más y más. Esto se deduce de que sus zancadas eran cada vez más largas. Sin
duda que en todo ese tiempo no dejó de hablar y se fue acalorando hasta ponerse
furioso. Entonces tuvo lugar la tragedia.
·
CARA RUBICUNDA: Al no haber señales de
lucha pudo concluir que la sangre que había en el suelo, había brotado de la
nariz del asesino, debido a su emoción. Es cosa rara que una persona, como no
sea de temperamento sanguíneo, sufra ese estallido de sangre por efecto de la
emoción, y por ello aventuré la opinión de que el criminal era, probablemente,
hombre robusto y de cara rubicunda.
·
EL NOMBRE DEL ASESINO: Fue descubierto
por un telegrama enviado a la Jefatura de Policía de Cleveland,
circunscribiendo mi pregunta a lo relativo al matrimonio de Enoch Drebber. La
contestación fue terminante. Me informaba de que ya con anterioridad había
acudido Drebber a solicitar la protección de la ley contra un antiguo rival
amoroso, llamado Jefferson Hope, y que este Hope se encontraba en Europa.
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