miércoles, 8 de mayo de 2019


Claudia Concepción Aguirre Salazar



Elaborar un esquema sobre los pasos que siguió Sherlock Holmes para llegar a las conclusiones que expuso



Estudio en escarlata



El misterio del jardín de lauriston.



Es una equivocación garrafal el sentar teorías antes

 de disponer de todos los elementos de juicio.



·      LLEGO A ESTE LUGAR CON SU VICTIMA EN UN COCHE DE 4 RUEDAS, DEL QUE TIRABA UN CABALLO CALZADO CON TRES HERRADURAS VIEJAS Y UNA NUEVA EN SU PATA DERECHA DDELANTERA: Lo primero en que me fijé al llegar allí fue que un coche había marcado dos surcos con sus ruedas cerca del bordillo de la acera. Ahora bien: hasta la pasada noche, y desde hacía una semana no había llovido, de manera que las ruedas que dejaron una huella tan profunda, necesariamente estuvieron allí durante la noche. También descubrí las huellas de los cascos del caballo; el dibujo de una de ellas estaba marcado con mayor nitidez que el perfil de los otros tres, lo que era una indicación de que se trataba de una herradura nueva. Supuesto que el coche encontrábase allí después de que empezó a llover y que no estuvo en ningún momento durante la mañana, en lo cual tengo la palabra de Gregson, se deduce que no tuvo más remedio que estar allí durante la noche; por consiguiente, ese coche llevó a los dos individuos a la casa.

·      ESE HOMBRE TENÍA MÁS DE 6 PIES DE ESTATURA: en nueve casos de diez puede deducirse la estatura de un hombre por la largura de sus pasos. Pude ver la anchura de los pasos de este hombre tanto en la arcilla de fuera de la casa como en la capa de polvo del interior. Fuera de esto, dispuse de un medio de comprobar mi cálculo. Cuando una persona escribe en una pared, instintivamente lo hace a la altura, más o menos del nivel de sus ojos. Pues bien: aquel escrito estaba a un poquito más de seis pies del suelo.

·      ES JOVEN: cuando un hombre es capaz de dar pasos de cuatro pies y medio sin el menor esfuerzo no es posible que haya entrado en la edad de la madurez y el agotamiento. De esa anchura era un charco que había en el camino del jardín y que ese hombre había, sin duda alguna, pasado de una zancada. Las botas de charol habían bordeado el charco, y las de puntera cuadrada habían pasado por encima.

·      UÑAS LARGAS EN LOS DEDOS DE SU MANO DERECHA: —La escritura de la pared se hizo con el dedo índice empapado de sangre. Mi lente de aumento me permitió descubrir que al hacerlo había resultado el revoco ligeramente arañado, lo que no habría ocurrido si la uña de aquel hombre hubiese estado recortada.

·      FUMABA UN CIGARRO DE TRICHINOPOLY: Recogí algunas cenizas esparcidas por el suelo. Eran de color negro y formando escamillas; es decir, se trataba de cenizas que sólo deja un cigarro de Trichinopoly. He realizado un estudio especial acerca de la ceniza de los cigarros. A decir verdad, tengo escrita una monografía acerca de este tema. Me envanezco de poder distinguir de una ojeada la ceniza de cualquier marca de cigarros o de tabaco.

·      EL DE LAS BOTAS DE CHAROL Y EL DE LAS PUNTERAS CUADRADAS LLEGARON EN EL MISMO COCHE DE ALQUILER Y AVANZARON POR EL SENDERO JUNTOS DE LA MANERA MÁS AMISTOSA, AGARRADOS DEL BRAZO CON TODA POSIBILIDAD UNA VEZ DENTRO SE PASEARON POR LA HABITACIÓN; MEJOR DICHO, EL DE LAS BOTAS DE CHAROL PERMANECIÓ EN UN LUGAR, MIENTRAS EL DE LAS PUNTERAS CUADRADAS IBA Y VENÍA POR EL CUARTO: Todo esto lo pude leer en la capa de polvo, y pude leer también que a medida que se paseaba iba también excitándose más y más. Esto se deduce de que sus zancadas eran cada vez más largas. Sin duda que en todo ese tiempo no dejó de hablar y se fue acalorando hasta ponerse furioso. Entonces tuvo lugar la tragedia.

·      CARA RUBICUNDA: Al no haber señales de lucha pudo concluir que la sangre que había en el suelo, había brotado de la nariz del asesino, debido a su emoción. Es cosa rara que una persona, como no sea de temperamento sanguíneo, sufra ese estallido de sangre por efecto de la emoción, y por ello aventuré la opinión de que el criminal era, probablemente, hombre robusto y de cara rubicunda.

·      EL NOMBRE DEL ASESINO: Fue descubierto por un telegrama enviado a la Jefatura de Policía de Cleveland, circunscribiendo mi pregunta a lo relativo al matrimonio de Enoch Drebber. La contestación fue terminante. Me informaba de que ya con anterioridad había acudido Drebber a solicitar la protección de la ley contra un antiguo rival amoroso, llamado Jefferson Hope, y que este Hope se encontraba en Europa.

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